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lunes, 7 de agosto de 2017

Palabras con sabor a ti


Sí, tal vez no sea de palabras cursis,
de ésas que se te pegan a la garganta para llegar al corazón.
Ya sabes que no es lo mío dejar escapar mis sentimientos de la jaula,
esos que muchos tienen a flor de piel
 recorriendo la dermis de pies a cabeza.

Pero hoy me da igual.
He conseguido comenzar a expresarme como para parar de golpe.
Sería brusco, violento, amargo....al contrario que tú,
más dulce que cualquier pastel que haya probado,
con sobredosis de azúcar y sal
que nunca viene mal para el estómago,
donde dicen que habitan mariposas con sed de tí
con ganas de comerte hasta tu parte más imperfecta.

Ah no, que tú de eso no tienes.
Que para mí eres perfectamente perfecto
y que cuando miro esos ojos color café
el brillo que reflejan me ciega completamente,
como estrellas radiantes en mitad de una noche oscura.

Y es que tus palabras alegran el día a cualquiera
por cortas o insignificantes que sean,
que no importa si son breves,
que mientras salgan de tu boca todo sabrá a gloria,
esas mariposas revoloteando en mi interior se volverán terremotos,
de los que no torturan,
de los que me hacen agarrarte las manos
y enlazar  mis dedos con los tuyos.

Y eso me encanta,
el vagar contigo por las calles
y si es necesario bailar bajo la lluvia 
mientras me susurras  palabras que hacen tiritar al corazón
que lo ponen a cien por hora,
que al mismo tiempo borran hasta su más profunda y lejana cicatriz.

Si Julieta nos viera la envidia correría por sus venas,
ella nunca tuvo la oportunidad de conocerte,
ni de tenerte,
y yo sí.

Quién me iba a decir que un buen día te ibas a fijar en alguien como yo,
que me sonreirías con picardía
provocando un nudo en mis cuerdas vocales,
que ibas a ser parte de mi vida...

Seguramente si me lo hubieran preguntado antes yo ya habría apostado por tí,
incluso en otra vida,
y es que esos besos de caramelo no se olvidan
ni cerrando los ojos, 
ni con alzheimer.

Quién me diría que ibas a estar con alguien como yo,
que tengo la cabeza del revés,
la mente en las nubes
 y el cuerpo porque lo tengo pegado al suelo que sino ya estaría volando.
Alguien con más sueños que realidades
con más defectos que virtudes

Porque eres mío y yo soy tuya,
porque de todo se aprende,
porque los recuerdos no se olvidan,
ni los momentos,
ni las palabras.

Porque he conseguido conquistarte a mi manera
y porque
sin comerlo ni beberlo
tú lo has hecho a la tuya.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

lunes, 24 de julio de 2017

La vida es corta



Hoy me he despertado con ganas de decirte una cosa:

que las arrugas florecen como los tulipanes, 
que el tiempo va un pie por delante 
y que los relojes no se detienen, 
que no quieren pararse.

¿Quieres un consejo? Vive. Sin complejos, sin ataduras.

Cuando una puerta se cierra las ventanas se abren. Y aunque no lo creas, estás rodeado de oportunidades que nunca aprovecharás. Porque nos pasamos una vida entera preocupándonos por el ‘y si’, por el qué dirán, y al final perdemos el tren, como casi siempre haces tú.

Importan más las apariencias que la felicidad, el qué es lo correcto o qué no frente a las ganas de hacer lo que queramos. 

Así que vive, 
que nada es fácil, 
y nadie dijo que fuera a serlo.

Pero qué más da, importa lo de dentro, la mente fría y las ganas de revolucionar la primavera. 
La vida es corta, breve, se te escapa de las manos cuando cierras los ojos, así que lucha por lo que te hace feliz, por aquello que te revuelve el estómago.

Corre detrás de él, o de ella, besa lento, folla suave, con ganas, baila sobre los charcos y desafía a la luna y a la lluvia.

Ya sabes que los cobardes no me gustan, 
ni la gente negativa, 
así que sé fuerte, y ríe sin saber por qué, que no tengas que tener un motivo para sonreír al despertar, que al final estamos aquí de paso.

Aprovecha cada gota, cada cosquilla, cada viaje y cada nueva persona que aparecerá en tu vida, 
para que cuando seas viejo solo puedas decir ‘no me arrepiento de nada’

Porque no quiero a gente que cuente historias, 
quiero a gente que las viva. 

Así que vive, 
despacio, 
fuerte,  
de verdad.

Y sobre todo un consejo: vive por y para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.






lunes, 10 de julio de 2017

No eres para mí, ni yo para ti



Las tormentas ya me avisaron, que ni tus yemas delos dedos me acariciarían en verano.

Yo, mientras tanto, viví de un  sueño, de retenerte en mi habitación y esposarte a mi espalda.

Ya me advirtieron que no me mirarías como a ella, 
ni de reojo, 
que de tu boca no saldría, 
ni un te quiero, 
ni siquiera un ‘te echo de menos’.

Porque sí, porque no eres para mí,
porque soy adicta a los imposibles menos cuando te dan la espalda,
menos cuando apuñalan el corazón y desangran mis entrañas.

No soy para ti, lo supe cuando te vi con ella de la mano desde mi ventana, yo alimentándome de esperanzas hechas añicos y tu besando otras bocas.

Soy adicta a lo difícil, a pensar que podíamos ser ese nosotros que desde pequeña apunté en un diario extraviado, me vicié a tus mejillas el día que te cruzaste por mi camino, sin saber, que bajo esa camisa se escondía un amor que no era para mí.

Viviendo de burbujas que estallaron al verte pasar,
ni si quiera fuimos ni seremos ese cuento breve que estaría dispuesta a leer mil veces más.

Nada,
Nunca.

Los amores imposibles se aferran al recuerdo, te dan las buenas noches y cuando despiertas ya no están. 

Lo mismo ocurrió contigo, sin quererlo me vicié a ti desde el balcón, y qué bonitas vistas.

Y sí, llegó el día en que supe que lo nuestro no podía ser, pero no puedo evitar imaginarnos.


De amores imposibles se construye el mundo,
 y también mi corazón, 
ese que susurra en sueños tu nombre,
tu apellido 

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.



domingo, 25 de junio de 2017

A ti, que ya no estás (Carta a un ex)



No nos hace falta contar los segundos que han pasado, las risas que nos separan o las personas que nos distancian.

No lo necesito.

Fuiste pieza de mi puzzle, que ya no encaja ni a presión, que vive de sueños que ya no coinciden con los míos.

Gracias por haberme enseñado a llorar bien, fuerte, por haber bombardeado a besos mis entrañas.

Gracias por hacer que sintiera amor, ese algo que gente como tú temió alguna vez pero que  a mí me encanta.

Tú, mi travesura realizada preferida, has conseguido que aprenda a golpes, a palabras y sin libros, viéndote tartamudear, mentir, llorar o gritar.

Así, sin magia ni trucos te fuiste, o me marché yo. De aquello que construimos solo quedan los huesos y hoy somos dos extraños que no tienen el valor de mirarse a la cara.

Te odié más de una vez, otras veces pedí que volvieras arrepentido, ahora solo sonrío cuando alguien se llama como tú, después se me hace una bola en el estómago y de nuevo vivo.

Porque el tiempo pasa, las heridas cicatrizan y yo crezco, no a tu lado.

Tú, mi travesura realizada, me gusta llamarte así.

Hoy brillo más que nunca, tal vez me hiciste daño, o yo a ti, aprendí a querer sin barreras, a amar a fuego lento y a retener tu olor en mi cerebro antes de verte marchar.

Hoy te doy las gracias por haberme mostrado otro mundo que no es ni blanco ni gris, que tiene el color de tus mejillas y que, aunque ya no estés, sé que todo sigue igual.

Gracias por haberme hecho la persona que soy hoy,
y no,
no te odio, 
tampoco te tengo rencor.

Porque al fin y al cabo, al igual que alguien se enamora locamente de una persona, también tiene derecho a desenamorarse.

Sin embargo, también vengo a advertirte, que el día que me olvides por completo apareceré de nuevo en tu cabeza, porque a diferencia de ti, soy así, yo no duelo, yo marco, me quedo tatuada en tu piel y estómago y me esposas a tu pecho, queriendo o sin querer.

Simplemente gracias por todo, a ti,  Travesura realizada.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.



lunes, 19 de junio de 2017

La amistad se mide en sonrisas

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Llegaste a mi vida sin saberlo, sin ningún motivo, puede que lo recuerde o simplemente pasó sin más.

El tiempo puso a todo el mundo en su lugar, y tú, decidiste hacerme cosquillas desde el otro lado del sofá, decidiste quedarte a mi lado, y yo al tuyo, multiplicando por tres las alegrías y dividiendo los malos tragos por la mitad.

Hoy, un día cualquiera, un lunes cualquiera. Recuerdas quiénes se aferraron a ti y no te sueltan ni a patadas, y también los que decidieron saltarse el semáforo y mirar para otro lado.

Hay tres cosas esenciales para que se pueda sobrevivir: la comida, el agua y los verdaderos amigos.
No se necesita nada más, tan solo una mano abrazándote en los días malos, sonrisas sin saber por qué, saltar sobre la cama o una batalla de risas improvisada en mitad de la calle.

Te aseguro que una verdadera amistad es capaz de romper puentes, complejos y vencer al miedo.
El aroma que desprende hace que te revoluciones, que saltes en paracaídas, que viajes, que vivas de verdad.

Es el ingrediente secreto de una fórmula que ni siquiera yo, rodeada de vivos vivientes, soy capaz de resolver.

Se puede vivir sin muchas cosas pero no sin el amor a un amigo, porque también se ama a los amigos, porque también se llora por ellos, se ríe gracias a ellos.

Huelen a playa y tierra, a fiesta, a cuchicheos y a resacas de domingo, saben a adrenalina y se pueden tocar.

También hay gente que juró un para siempre y hoy no está, o yo no la veo. Sin embargo, sonrío y brindo por aquellos  que aprecio, y aunque algunos sean de no hace mucho tiempo, sé que seguirán ahí, a lo largo del camino.

Seguramente te salten las lágrimas porque aquí y ahora cuando te das cuenta de que la amistad no se mide por el número de saludos que das, sino por el número de sonrisas que te pueden sacar al día.

Porque hasta los lunes pueden ser buenos si te rodeas de aquellos que te hacen sentir vivo.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




viernes, 16 de junio de 2017

Esto es para ti


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Hola
¿Qué desea?
No sé a quién estoy llamando, solo quiero darle un mensaje a esa persona o a esas que en su día no supieron valorarme.
Le paso.


Hola, no sé con quién hablo, es más, prefiero no saberlo y quedarme con la intriga, que en mi imaginación revoloteen caras conocidas, pero que no llegue nunca a saber de quién es la voz al otro lado del teléfono.

Si estoy aquí y ahora hablando contigo es que no me llegaste a conocer DE VERAD.

Si lo hubieras hecho estarías hoy a mi lado, tomaríamos algo en un bar, reiríamos, nos enamoraríamos, seguiríamos con una bonita amistad, quién sabe. Estarías.

Sin embargo decidiste patear la realidad, escalar por mi autoestima y hacerte creer que era una simple roca, que no piedra en el camino, roca, que son más feas, más toscas, más duras….

Si supieras cómo ha cambiado mi vida en este tiempo te sorprenderías. Quizás pensabas que iba a estar mal, que lloraría, que me quedaría en la cama y que saquearía la nevera a mitad de la noche. No te niego que fue duro, pero río y sonrío, viajo, gusto, quiero, disfruto.

Qué pena que no supieras lo que tenías delante, y detrás, rodeándote con los brazos, qué pena que pensaras que quizás estaba demasiado gorda, o demasiad delgada, que no era lo suficientemente guapa, que era muy alta, muy baja. 

No te gustaba mi carácter, era pesada o quizás pasota, que no me quería a mi misma o que me quería demasiado. Todo eran excusas, te fuiste sin razones, con motivos falsos que ni tú te creíste.

Pero hoy solo quería decirte lo típico de ‘no sabes lo que te has perdido’, porque la vida da tantas vueltas que ahora quizás eres tú el que o la que llora. Desprendo adrenalina, valgo más que cualquier báscula, me miro al espejo y brillo, tengo a los que merecen la pena…..

Si estoy hablando contigo es que tú no supiste valorarme, y ahora eres a quien le come la rabia….pero chico, o chica, ya es demasiado tarde.

Solo quería repetirte que estoy bien, verdaderamente bien, y si no lo estoy del todo, créeme que lo estaré, eso que no te quepa duda.

¿Desea hablar con alguien más?
Sí.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




jueves, 15 de junio de 2017

Kilómetro 'pero'

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Tengo sueños que vuelan en clase turista y que tiene complejo de avión con tal de ver desde las alturas.

Punto y seguido, adiós a los frenos, ni siquiera los kilómetros les asfixian.

Kilómetro pero, números que se dan la mano y que separan miradas que queman, y también sueños, y metas.

Supuestamente  las ganas pegan palizas a la distancia, crean puentes invisibles sobre las olas y se atreven a cruzar hasta Las Bermudas.

Kilómetros que duelen y  acobardan, carreteras que asesinaron amores y vidas de papel.

Dicen estamos conectados a cualquier otra persona del planeta con solo 5 intermediarios, eso es que quizás la distancia no es tan grande y sí nuestra cobardía. Que preferimos dar cuatro pasos y tener el mundo a nuestros pies, en lugar de cruzar la calle y subir la escalera.

Kilómetro pero, porque los kilómetros son las excusas más traicioneras que escupen las bocas. Distancia es esa palabra que reventa los tímpanos cada vez que se susurra, la Kriptonita de los cobardes, el lucifer que merodea por tu ventana.

Kilómetro pero, porque el pero es en lo primero que se piensa, que revuelve el estómago y se vomita poco después. La distancia impide besos, abrazos, sonrisas, nuevas metas, la distancia encarcela mentes creativas,  la distancia son solo cifras, que no ausencia.

Tengo sueños que tienen miedo al mar, que se suben a un maletero y o bajan hasta que los ves llorar de alegría.

Ganas, que no miedo, números, que no bozales.

Kilómetro pero, dragón y gusano, ese ‘algo’ que se morirá de celos cuando te vea en la otra orilla.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




La "media naranja"


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

“Buenos días princesa…”

Espera, para el carro, escúchame a mí.

Desde que nacemos hasta que morimos nos comen la cabeza con eso de la media naranja, tu otra mitad Si, media y naranja, espero que no quieras solo conformarte con una fruta.

Supuestamente es esa persona que un día te complementa, con la que te chocarás en el pasillo , que te ayudará a recoger del suelo los apuntes que te ha tirado, esa que es tú pero en otro cuerpo, que te cuida….blablablá.

Si todo fuera tan sencillo iríamos al súper a buscar nuestro compañero de toda la vida, ¿una naranja? ¿Y encima media? Si ya que estás exprímela hasta el final, hazte un zumo si quieres, yo es que soy más de fresas.

Pero  me gusta el naranja, mi habitación en naranja, la gente se pone el pelo naranja, hay paraguas naranjas, loros, casas, coches naranjas….

Si realmente estás buscando a una persona creo que lo último que necesitas es ‘idealizar todo eso de ‘ella/el parte que te faltaba’. A ti si que te falta un tornillo.

porque te aseguro que la vida no es como el cuento de la cenicienta y que nadie te despertará a los 100 años con un morreo de película.

Y si no aparece, o tarda, ¿qué pasa? No necesitas a nadie tirando de tu corazón para ser feliz,  lo último que debes hacer es esperar cual imbécil a que esta aparezca por arte de magia, que siete enanitos os hagan la ola y las perdices pongan vuestro punto y principio a una historia duradera.
Buadj. 

Pero espera, para el carro.

De tantos millones de personas, Te digo yo que hay alguien exactamente como tú y no se encuentra en la sección de frutas, alguien que solo te querrá tanto como tú, la otra mitad que dices que necesitas.

Prepara una cita especial, pizza, pasta, como si quieres pegarte el festín de tu vida. Exprime la vida, ponte el pijama, ve al espejo y conócela. 

Te presento a tu otra mitad, esa media naranja que ni es fruta ni tiene el color de mi habitación.

Lo siento bonitas, no lo habéis conseguido.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




Porque somos humanos


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

El problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que la gente estúpida está llena de certezas. Gente mucha, personas pocas.

Alguna vez te has parado a pensar  cuantas personas hay en el mundo?

Dicen que unos 7350 millones de personas que ríen y que lloran. Porque somos humanos.

Somos humanos porque nos equivocamos y echamos las culpas, porque nos enamoramos y bailamos bajo la lluvia. Somos humanos cuando madrugamos y al acostarnos, cuando besamos, cuando gritamos, cuando nos escondemos o sacamos el valor, cuando te pones ante el espejo, porque tiemblas al verle.

Sabes que eres humano porque tienes miedo y ves el miedo en ojos ajenos,  porque miras y te derrites, porque escuchas y te entra el sueño.

Hay humanos que abrazan por la espalda, humanos que jamás se atreverán a hacerlo, humanos que corren, que viajan incansables, humanos que dicen lo que piensan, que no temen a nadie. Humanos maniáticos, humanos sin ataduras.

Hay humanos diferentes humanos que aman mar y otros que aman estar solos, humanos de color, de colores, humanos que apoyan o que aman cenar en soledad. Humanos que odian, humanos que quieren, humanos que tiemblan, humanos.

7350 millones de personas que se excusan por ser humanos, que se encierran porque son humanos.
Pero el mundo está repleto de corazones de cartón, que ni sienten ni padecen cuando el sufrimiento les rodea, gente que te fusila con la mirada, que te fuerza y no sobre la cama. Porque son humanos, y la gente les defiende porque “somos humanos”, la excusa barata de siempre.

Somos humanos, y lo seguiremos siendo, y por eso la gente sufre, la gente ríe, la gente muere, la gente vive, la gente ama, la gente llora, la gente se esconde. Aunque veo que la gente no sonríe por la calle, más que humanos me imagino a animales enjaulados.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




¿Qué es el amor?


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

¿Que qué es el amor? Me lo he preguntado tantas veces que ya no sé ni por qué lo hago.

Ni siquiera mi abuela es capaz de explicarlo, se le pone una sonrisa tonta y los ojos llorosos cuando intenta hablar de amor.

Ese gesto es la respuesta más sincera que me ha dado alguien nunca.

Si alguna vez te preguntas si has estado enamorado, entonces es que no lo has estado.

El cuerpo es terremoto, la boca se suelta la melena y los días se vuelven viajes espaciales si no está. No sabría definirte el amor, porque eso se ve cuando compartes la manta aún teniendo frío.

Se ve en los ‘buenos días’ tras una noche de pesadillas, en los en los besos robados, se ve en la paz después de la guerra, en las miradas.

Ellas jamás serían capaces de mentir.

El amor es ser astronauta entre sus lunares, Tarzán en sus pestañas, es trepar por sus costillas y caer sobre sus piernas. Es un gusanito que te ruge en la barriga cuando llevas varios días sin verle, que se vuelve dragón si no le alimentas de su perfume, que es incapaz estar en huelga de ti.

No hay nada que pueda definir el amor, ni siquiera el diccionario se atrevió a meterse en un sentimiento tan peligroso.

La gente enamorada sonríe a la luna y nunca descansa, abraza sin motivo, muerde para demostrar cariño, se queda embobada almirar.

El amor les inunda el pecho, que no solo el corazón, los dedos, las orejas, las caderas cuando de sábanas se trata. Observa detenidamente la calle y verás a gente enamorada, son esa especie afortunada que ríe y sufre sonriendo.

Si alguna vez te has preguntado qué es el amor es que jamás te has enamorado. Ni siquiera yo soy capaz de explicarlo con palabras aún habiendo sido una superviviente.

Porque el día que me enamoré solo recuerdo mi risa de idiota y el tropezón que vino después. Más tarde llegó el deseo, las lágrimas de felicidad sin saber por qué, las carreras hasta sus brazos y el no querer despegarme de su pecho.

Pero el amor como viene también se escapa de la jaula………………


Así que si alguna vez te has preguntado el amor no lo vuelvas a hacer, es el veneno mortal más adictivo de todos. 

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


¿Qué me dirías?


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Imagina que me tienes en frente, y es que de alguna manera aquí me tienes. 

No sé quién eres, no sé si te conozco o si te llegaré a conocer. Quizás te rompí el corazón, o tú a mí, quizás antes éramos amigos y hoy ya ni nos saludamos por la calle.

¿Qué me dirías?

Jamás te quedes con la boca llena ni con palabras en la punta de la lengua. Estoy aquí, frágil y entera, mírame a los ojos y dime, que quizás no te escuche pero te siento.

Dime que lo hice mal, que te hice la mejor persona del mundo, que me quieres, que me odias, que te gusta mi colonia. Dime que el otro día me viste por la calle, que llevamos el mismo corte de pelo, que me echas de menos.

Grítame. Grita todo aquello que no me pudiste decir, o que no te atreviste, que aquí me tienes.
Porque sé que fallé muchas veces y otras tantas salí victoriosa. Sé que la vergüenza calló a más de una persona, el miedo, el ‘qué pasará sí’…. ¿me equivoco?

Háblame, venme a buscar, párame en mitad de un paso de cebra, llama a mi puerta, mírame a los ojos y dime lo primero que se te pase por la cabeza, escupe odio y pasión, buenas palabras o remordimiento.

Necesito que lo digas. Porque al fin y al cabo es por ti, porque con el tiempo ese nudo en la garganta de cosas no dichas acaba volviéndose cáncer.

Así que te lo vuelvo a preguntar , ¿qué me dirías si me tuvieras en frente?


Para todas aquellas personas que les queda algo por decir. Grítalo.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.




Carta aun cobarde


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Entro sin avisar pero con motivos. Así que no me frunzas el ceño que tenemos que hablar. Que a cobarde no te gana nadie.

Tú que tienes miedo hasta a la luna, por si te sonríe y te hace pasarlo bien. Que agacha la cabeza cuando la vida asfixia. Cobarde. No encuentro palabra que te defina mejor.

Hombre o mujer, me da igual lo que seas, sé que alguna vez en tu vida no te atreviste a saludar, que te temblaron los dedos de las manos y no pudiste ni contestar.

Los cobardes matan con besos, y tú lo has hecho y lo haces. Cuando todo va sobre ruedas llega el miedo, el descontrol, las preguntas idiotas y el temor a lo bonito ¿Por qué? Quiero decir, por qué cojones no dejas que te sorprenda la vida y respiras.

Y te quitas la mochila de miedos que cargas desde que el sol sale, y disfrutas, y sonríes y abrazas. ¿Por qué no dejas que se te desgaste el corazón?, por qué no las palabras claras y los versos secos. 

¿POR QUÉ?.

Quiero saber qué es lo que te agarra los tobillos, o quien. Que tiendes a echarle las culpas a los demás cuando tú eres el único que se acojona cuando las cosas no son como habíamos imaginado, y muchas veces son mejor.

Dile a ese chico o a esa chica que fuiste cobarde, a tu amigo que fuiste cobarde, a tu madre que fuiste cobarde ti mismo que eres un cobarde.

Lento…Esperas a que alguien la cague, a que las lágrimas broten, a tener la excusa perfecta para atacar o no volver. No te pido que conquistes castillos, pero sí personas y metas.

Cierra los ojos y respira. Porque se puede dejar de ser cobarde. Solo te digo que para la próxima dejes que tu impulso hable, que te atrevas, que beses, que abraces, que llores, que viajes, que grites…


Pero sé que seguirás sentado mirando la vida sin llegar a vivirla, porque a cobarde no te gana nadie. 
Aunque espero equivocarme.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


VEO VEO

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Veo veo, ¿qué ves?
Una cosita, ¿y qué cosita es?

Empieza por la f, es como los camaleones, que se camufla cuando quiere, se esconde entre las rocas y pasa desapercibida hasta con el sol apuntando.

Es la cosa más rara y maravillosa que conozco de la gente inteligente.

No se mide, ni se puede tocar, bueno, a veces si, toma formas que nunca pensabas que tomaría, se emborracha fácilmente, tiene sueño de madrugada y le gusta saquear la nevera.

No le importa la talla, ni el tamaño, es viajera desde que nació, va robando corazones y cerebros y no se deja capturar.

No es un lugar.

Así que no la busques detrás de la barra o entre las piernas de tu ligue, no es de esperar en la puerta con un ramo de flores ni en la cola del supermercado.

Veo veo

¿Qué ves?

Una cosita

¿Y qué cosita es?

Tiene los ojos verdes, azules y marrones. Ni se te ocurra forzarla, deja que aparezca, que tiene complejo de hada madrina en busca de su calabaza.

Desafía al calendario y al reloj, está aquí y ahora, también un 7 de septiembre, en enero y agosto, un 20 de marzo….

Es más bien el helado que te tomas a 40 grados, los orgasmos nocturnos, quitarse los zapatos, una ducha de agua caliente, reir sin saber por qué, dormir…

Es encontrar lo que te gusta hacer y dedicarse en alma a ello.

F-EL-I-CI-DAD

Vamos a ser felices, yo invito. Porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Ya no te quiero, pero siempre te querré


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Ya no te quiero

La primavera me robó tu última sonrisa y el otoño la marchitó pro completo. 

Tenías la capacidad de controlar el tiempo, de volver los segundos horas o simplemente parar los inviernos.

Necesitaba a alguien así, alguien a quien le importara un bledo el reloj, el calendario, los números....

Y te fuiste con la cena a medias, y aún está tu ropa colgada en mi pecho, pero ya no te quiero.

Me di cuenta la mañana que me levanté sin pensar en ti, en tus lunares. Sabía que querer es algo así como hacer paracaidismo sin haber comprobado antes si el paracaídas se abre y ahí estaba lo bonito, para después estrellarme y darme cuenta de que ya no te quiero.

Prometo que no guardo nada tuyo, ni si quiera cierro los ojos cuando me viene a la cabeza tu aroma, tampoco paseo ya por el parque donde sellamos nuestro primer beso, porque ya no te quiero.

Las mariposas se volvieron larvas, me atreví a fingir amor por mí, no pronuncio ni tu nombre y aunque hoy te escriba prometo que no te quiero.

Ya no hay cosquillas mañananeras, bailes improvisados en el tejado o desayunos sobre tu espalda, porque tú ya no me quieres, y ayer tampoco me querías.

Fui una okupa en tus corazón, muy pocos metros cuadrados para una chica con tantos sueños, no cabía.

El viento me abofeteó las mejillas cuando te lloré, y por eso dejé de sufrir por amor la mañana que me desperté sin pensar en ti.


Pero te confieso que a veces una lágrima se revela contra mi, que a veces sonrío cuando te imagino delate mío y que miro de reojo tu balcón pro si decides asomarte...

porque sé que ya no te quiero pero sé siempre te querré. 

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Bésate mucho


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Esto no es poesía.

No vengo a hablar del amor de tu vida, de corazones hechos añicos  o a más de diez mil besos de distancia.

Prefiero centrarme en esas curvas que te caracterizan, en el color de tu piel, en tus ‘kilos’ que dicen que están de más, o de menos.

Cierra los ojos y piensa cuantos defectos eres capaz de sacarte. Te pongo ante tu reflejo y gritas, o sonríes, también puedes llorar. El espejo es el mejor amigo del hombre, aunque no lo parezca se sonroja al vernos, da los buenos días, se pone guapo para ti y te acompaña hasta cuando lloras cascadas.

Desde hace tiempo veo personas frunciéndose el ceño en un cuarto de baño, ocultando sus lunares, maquillando con ropa esas curvas que son montañas rusas para cualquiera. Y sí, nadie es perfecto, así que no pretendas serlo. Porque el cuerpo no es más que una mera proyección de la mente, y la mente, una proyección del corazón. Ahí está la magia.

Te invito a que te azotes los muslos, que bailes un valls ante el escaparate y que fusiles con la mirada a todo ser que te juzgó por el tamaño de tu barriga, antes que del corazón. Destapa tu carne, que se la coma quien te quiera, que trepen por tu columna y sepan alabar al dios que se esconde dentro.

Somos abrigo, somos espejo, la piel es esa coraza blandita que te protege de los miedos, la comida es amiga, también esos kilos de más, o de menos. ¡Qué sabrán ellos!

Hoy no te traigo poesía, solo quiero que te pongas encima de una báscula y la aplastes, que patalees sobre ella o que la invites a cenar y a lo que surja. Que te quieras tantas veces y de tantas formas que desees dibujar tu cuerpo incluso a oscuras, bajo esa luna que te ve dudar ante el espejo.

Por pedir pido que tu tripa reviente de alegría, que altere lo establecido, que el 90-60 no nos asusta, porque cuanto más mejor, y cuanto menos también.

Y oye, te aseguro que a la que escribe esto no la talló Miguel Ángel, las venus de mármol solo existen en las películas y tú, aunque vivas en la luna, estás con los pies un poco más abajo, rompiendo las reglas, esas normas de idiotas que matan y destrozan.

El espejo es el mejor amigo del hombre, y el cuerpo esa manera de reflejar que vivimos como queremos, que nos queremos así.

Hoy no te he venido a traer poesía, solo quiero que te acuestes amando los tablones de chocolate, queriendo salir a bailar y morreando tu reflejo mientras te miran.

Dije no traerte poesía, pero una vez escuché que “poesía eres tú”, y aceraron por completo.


Así que bésate mucho.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Quererte hasta que duela

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Cuando decides vivir, en realidad lo que estás haciendo es dejar que el tiempo pase. Que pase. Y nosotros teníamos un trato, prohibírselo. Prometimos detenerlo, o por lo menos no dejarle volar.

Pero eso es imposible. Estar a tu lado hace que se revolucione. Aún más. Aquí me tienes, en carne y beso. Esperando a que me abras por dentro eso que llaman corazón, y el resto de los sentidos, que no hemos de dejarlos en la sombra.

Vengo a decirte, y a darte. Vengo a que me veas por dentro, cada órgano, cada resquicio de piel. Quédate. Léeme. Pero quédate. Prometo no defraudar.

No lo llamemos destino, no me gusta ponerle cadenas a la vida. Llamémoslo suerte. SUERTE.  De haberte conocido, de hoy poder estar aquí contigo.

No sé por dónde empezar, tengo tantas cosas que decir.  Poco a poco te me haces mayor, creces, ves la vida de otra forma, luchas por tus metas. Eso es lo que admiro de ti. Tal vez cuesta toparse con una persona tan luchadora ,decidida a hacer, y rehacer si es necesario.

A capa y espada, la guerra a nuestra manera. Porque la vida es una continua pelea, nosotros su ejército, entre las sábanas, bajo la lluvia. Sé que si me ocurre algo te tendré. Sé que si te ocurre algo me tendrás.

Ten por supuesto que he venido para quedarme.Cuanto me dejes. Dejarnos la piel.

Hasta que duela. Mejor que no duela nunca.

 Me he preguntado varias veces si debería de mirarme eso que llevo dentro que me provocas. Que no sé que es, que no sé si quiero saberlo.

nos une es quizás un pasado, el miedo a sufrir. El que nos decepcionen. Que nos descosan las entrañas. Pero de repente, me llegas tú, y es inevitable no derretirme. Rompiendo esquemas. Latiendo.

¿Qué cómo me siento? No sabría explicártelo. Mi corazón se acelera, he intentado domarle, pero no puedo. Se empeña en salirse de mi pecho, una y otra vez, y otra vez. He tenido más de una conversación con él, pero no escucha, se dejar llevar,  como el viento, como el agua.

Se ha quitado las espinas, y la coraza. El resto de mi cuerpo me delata, tiembla antes de verte, la piel de pollo,  y susurrarte al oído mil y una palabras sinsentido.

Una vez alguien me dijo que si no te esfuerzas no esperes a que te pasen cosas bonitas. Y tienen razón. Si de algo no me arrepiento es de nosotros. Al menos podemos presumir de no habernos llevado  el "y si " a la tumba. Piel de acero nos llamo.

Uno no elige quien le gusta. Bajo esta coraza de chica inerte que tengo soy extremadamente sensible, y cariñosa.

Que si la suerte  está en los tréboles de cuatro hojas dame uno que se las quitaré todas.

Dejarle seco. Porque entonces veremos que la suerte  no se mide en números, ni en amuletos, es mirar a esa persona y que te atraviese por dentro.

Los "te quiero" me parecen demasiado violentos. Es como exigir que seas de mi propiedad, a punta de pistola.

Y eso duele, porque el amor,  y todo lo que conlleva, ha de ser libre…pero te quiero


Y sí, dije quererte hasta que duela, y al final dolió.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Seduciendo al miedo

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

El otro día iba por la calle y vi a un niño pequeño llorar porque le asustaba el ruido de los coches. En ese mismo instante me puse a pensar en todos aquellos miedos que usaron mi mente como peaje y otros tantos que aún siguen atascados en la cabeza.

-El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una.

Con los años te vas dando cuenta que los monstruos tras el armario son solo un reflejo de lo que encontraremos en el mundo, que el verdadero miedo viene de dentro, no de fuera, es algo que te ahorca silencioso, que no te deja dormir, un parásito con el que convives a diario.

Por eso decidí seducir al miedo, y conquistarlo, así, como lo oyes, seguramente que después de esto tu también quieras vestirte bien para recibirle.

Tiene ojos como los tuyos y puede caminar, se alimenta de cada lágrima que sueltas, de ese latir de un corazón acelerado, de la vergüenza, del dolor de estómago. Vive bajo tu almohada y no deja que te tires en paracaídas, tampoco quiere que luches por tus sueños ni que te subas en un escenario.

Se despierta en mitad de la noche para asfixiarte a pesadillas. Fue entonces que le clavé el tacón en la mejilla, sangró un poquito, se me hizo un nudo en la garganta pero fue como quitarse un gordo peso de tu vida.

¿Qué por qué cuento esto como si fuera un cuento? Porque es la historia de cada una de las millones de personas que viven en esta esfera. La gente no vive sin cadenas, vive maniatada a algo que se alimenta de ella.

En el mismo momento que decidas gritarle al sol que nadie va a poder contigo, será el instante* en el que empezarás a vivir historias de verdad, y no telenovelas que nublan la vista. El día que te quieras camelarás al miedo, le tendrás tan enamorado y débil que solo tendrás que darle la patadita y el portazo definitivo.

Alguien me dijo una vez que todo aquello que siempre has querido está detrás del miedo. Así que te invito a que cruces el armario, el puente, que me des la mano y que grites que, aunque seguramente sigas teniendo miedo, éste no va a poder contigo.

Porque no quiero a gente que cuente historias, quiero a gente que las viva.

No es valiente aquel que no tiene miedos sino aquel que sabe conquistarlos.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Veintiún


Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Esta soy yo.
Y esta yo hace exactamente 21 años.

Exactamente 328.millones483.734 dias atrás me uní a eso de los vivos vivientes.
1996,97, 98, 205, 200...

Primeros pasos, y segundos, risas, llantos, viajar alrededor del mundo, dolor de pies, proyectos, horas de  no dormir y oras tantas con sueños de más, adrenalina, besos, y encuentros, disfraces, agua, montaña, sol y nieve, reír de alegría y de la rabia, madrugones bailar en la noche y soñar despierta, a oscuras, con la luz encendida..

21 años fotografiando, mirando, escribiendo, caminando. Será lo típico que se dice en estos casos pero tras tanto tiempo miras de reojo la espalda y siguen los que quieren, llegan los que permites y se van los que se bajaron una parada antes que tú.

Los cumpleaños son como pausas que hacemos en la vida para pensar en todo lo que hemos hecho, en todo lo que tenemos pendiente y en todo lo que nos espera” Por eso me toca ahora sacar la libreta de ideas y escribir las mil y una cosas que aún no he hecho y que moriría por hacer.

Que cuando cumpla los 100 o los 101 ni aun con alzhéimer se me olviden las veces que reí a carcajadas sin saberlo.

Esta soy yo ahora mismo, y no sé cómo seré yo dentro de un año. Lo que me aseguro a mi misma es que estaré un paso por delante, a más de tres metros sobre el cielo y con la mochila cargada de travesuras realizadas y por realizar.

No sé dónde estaré dentro de diez años ni hacer un simple huevo frito. No me quites la tortilla de patata ni la música cuando voy por la calle. No sé qué haré este verano, ni cuántas mascotas tendré. 

Así que no, no me preguntes qué quiero hacer a partir de ahora porque responderé lo mismo.


Morirme por vivir.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.


Tiempo

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.

Apaga la luz y piensa ¿T e acuerdas de dónde estabas en este mismo instante hace un año?

El tiempo vuela, y cuando decimos vuela no nos referimos a palomitas revoloteando a tu alrededor, no, el tiempo le hace la competencia a Usain Bolt, al mismísimo correcaminos.

El tiempo es más que unas manecillas tintineantes en nuestra cabeza, es más que la cuenta atrás para el verano, va mucho más allá de ese reloj de pulsera que un día te regalaron.

Yo no soy de contar los segundos y menos aún los minutos. Porque la vida es eso que pasa mientras andas con tu cabeza en la luna, ya te lo habrán dicho seguramente,  es mejor sentir el viento abofeteando, la risa de esa niña en su columpio, bañarte en la playa semi-desnudo o hacer un viaje exprés mientras ideas la mejor excusa del siglo que evite un castigo inminente.

¿Si pudieras detener el tiempo lo harías? Yo no. Porque solo así sabré que he hecho cuanto he querido en esta vida, desafiando a las horas, plantándole cara a los días de los que hice mil y una noches.

Una vez escuche, cuando alguien nos dedica su tiempo te está regalando lo único que no recuperará jamás.

Y sí,
Es oro. 

Así que deja de mirar este maldito vídeo, suelta el móvil, y sal a hacer eso que tanto ansiabas hacer. No me vengas….no tengo dinero, no tengo TIEMPO ¿TIEMPO? Venga por favor, deja de estar comiendo chocolate a escondidas de madrugada y vete, vete de verdad.

Besa al chico o chica que te gusta, huye de la ciudad, pinta tus recuerdos, canta, llora, vive.


Porque solo es viejo aquel que tiene más recuerdos que ilusiones incompletas.

Por derechos de autor, para la difusión de este texto es obligatorio poner la autoría. Autora: Irene Jotadé.